La Cumbre Glocal de Economía Circular en Ibagué reúne a expertos de 30 países para definir estrategias de reutilización de recursos.
Un hito en la gobernanza ambiental de ciudades intermedias
La instalación de la Cumbre Glocal de Economía Circular en Ibagué representa un cambio de paradigma en la distribución de los centros de discusión sobre sostenibilidad a nivel internacional. Por primera vez en la historia de este organismo, una ciudad intermedia ha sido seleccionada para albergar la Mesa de Economía Circular de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un espacio que en ediciones anteriores fue exclusivo de metrópolis globales como París o Londres. Este encuentro, que congrega a delegaciones provenientes de 30 naciones, expertos internacionales, académicos y mandatarios locales, busca transformar las discusiones teóricas sobre el aprovechamiento de recursos en decisiones administrativas y políticas públicas concretas que puedan ser aplicadas en diversos territorios.
El evento, desarrollado en el Complejo Cultural Panóptico, se fundamenta en la necesidad de transitar hacia modelos de producción y consumo que rompan con el esquema tradicional de extracción y descarte. Durante la apertura, la alcaldesa Johana Aranda enfatizó que la elección de la capital del Tolima no es un hecho fortuito, sino el reconocimiento a una serie de iniciativas locales que demuestran la viabilidad de la economía circular en contextos regionales. El objetivo central de la cumbre es establecer una hoja de ruta donde el desarrollo económico no dependa del agotamiento de los recursos naturales, sino de la capacidad técnica y social para reutilizarlos, regenerarlos y dignificarlos bajo una lógica de cuidado ambiental.
Aplicaciones prácticas y modelos locales de circularidad
Uno de los puntos más relevantes expuestos durante la jornada inaugural fue la validación de prácticas tradicionales bajo el lente de la sostenibilidad moderna. En este sentido, se utilizó el ejemplo del tamal, plato representativo de la gastronomía local, para ilustrar un modelo de economía circular orgánica que carece de envases secundarios y prioriza ingredientes de proximidad. Este tipo de dinámicas fortalece los agrosistemas regionales y reduce de manera significativa la huella de carbono vinculada al transporte logístico, demostrando que la inteligencia colectiva y las costumbres locales pueden ofrecer soluciones eficientes frente a los retos climáticos globales sin necesidad de grandes infraestructuras tecnológicas.
En el ámbito de la infraestructura urbana y rural, se analizaron proyectos técnicos que ya están en ejecución dentro de la jurisdicción de Ibagué. Entre ellos destaca la reutilización de materiales provenientes del fresado de vías urbanas y el uso de neumáticos fuera de uso para el mejoramiento de la red vial en zonas rurales. Estas acciones técnicas permiten que materiales que anteriormente eran considerados desechos sólidos de difícil disposición final se conviertan en materia prima secundaria para la construcción de obras públicas con un enfoque de sostenibilidad. Este enfoque de ingeniería circular no solo optimiza los costos operativos, sino que prolonga el ciclo de vida de los materiales y reduce la presión sobre las canteras y fuentes de extracción de áridos.
Innovación desde el territorio y gestión del recurso hídrico
La creación de espacios de experimentación ha sido otro de los ejes fundamentales discutidos ante los representantes internacionales. La puesta en marcha de un vivero y laboratorio experimental de economía circular en las antiguas instalaciones de una institución educativa en el Cañón del Combeima sirve como testimonio de la descentralización de la ciencia aplicada. Este centro de pensamiento local permite que procesos de investigación se traduzcan en acciones de preservación de recursos naturales, demostrando que las iniciativas surgidas desde lo local tienen la capacidad de incidir en el equilibrio ambiental global, superando la dependencia de las directrices emanadas exclusivamente de los grandes centros de poder político y económico.
Finalmente, el cierre de esta cumbre internacional estará marcado por la octava reunión oficial de la Mesa de Economía Circular, un espacio de alta relevancia donde se definirán las directrices para la gestión integral de los recursos. En este escenario, la discusión sobre el agua ocupará un lugar prioritario, dado su valor estratégico para la supervivencia y el desarrollo industrial. Los resultados de este encuentro en Ibagué serán determinantes para establecer nuevos estándares internacionales sobre cómo los gobiernos locales deben administrar el agua y otros recursos críticos bajo los principios de la economía circular, consolidando la posición de la ciudad como un laboratorio viviente para la sostenibilidad mundial.





