La captación fue restablecida, pero continúan las bajas presiones e intermitencias en varios sectores.
El suministro de agua potable en la zona urbana enfrenta alteraciones críticas debido a las condiciones climáticas que afectaron de manera directa la infraestructura de captación principal de la capital tolimense. Las autoridades locales confirmaron que se debió suspender de forma temporal la entrada de líquido en la infraestructura del río Combeima, una situación derivada del comportamiento del caudal en las partes altas de la cuenca hidrográfica. Aunque los procesos técnicos orientados a restablecer el flujo regular ya fueron iniciados por el personal encargado, el restablecimiento pleno del servicio se dará de forma paulatina en los diferentes sectores de la ciudad. Las dinámicas de potabilización se vieron severamente comprometidas por factores externos asociados a fenómenos naturales, lo que obligó a implementar maniobras operativas de emergencia para evitar daños mayores en las plantas de tratamiento.
La interrupción del proceso regular se originó de manera específica por una creciente registrada en la quebrada Las Perlas, un afluente que impacta de forma directa las condiciones físicas del río Combeima. Este fenómeno de arrastre natural generó un incremento desproporcionado en el volumen de lodo, piedras y material orgánico en el punto de captación, elevando los niveles de turbiedad a rangos que imposibilitan por completo los procesos convencionales de potabilización química y filtración. Ante la imposibilidad técnica de tratar un líquido con tan alta concentración de sedimentos, la dirección operativa determinó el cierre inmediato de las compuertas de la bocatoma principal como una medida preventiva y obligatoria para proteger la integridad de los sistemas de distribución urbana.
A pesar de que las maniobras de reapertura y reactivación de las compuertas ya se pusieron en marcha tras registrarse una leve mejoría en el entorno, el impacto en la red de distribución residencial se mantendrá activo durante toda la jornada. Las autoridades técnicas explicaron que el llenado de los tanques de almacenamiento y la presurización de las tuberías principales es un proceso lento que requiere de varias horas para estabilizarse por completo. Por esta razón, los habitantes de la capital experimentarán bajas presiones e intermitencias severas en el servicio residencial, una condición que afectará con mayor intensidad a los sectores ubicados en las zonas más altas de la topografía local o en los extremos de la red de acueducto.
El plan de contingencia actual incluye la dedicación exclusiva de cuadrillas de operarios en el terreno, quienes adelantan labores manuales y mecánicas para retirar el material que obstruye las rejillas de entrada de la infraestructura hídrica. La gerencia general, liderada por Roberto Santofimio Varón, precisó que las labores del personal de planta se concentran de manera prioritaria en la limpieza profunda de la bocatoma afectada para asegurar que recupere su capacidad de captación normal en el menor tiempo posible. Paralelamente, el reporte oficial del estado de la red señala que las fuentes alternas de Cay, Cocora y Chembe se encuentran operando sin novedades, sirviendo como un soporte parcial para mitigar el desabastecimiento generalizado en el municipio.
La situación técnica coincide con un día de la semana que históricamente representa un incremento sustancial en la demanda general por parte de los suscriptores. Debido a que los sábados corresponden a jornadas donde los hogares tienden a realizar actividades de limpieza y almacenamiento, se emitió una solicitud urgente a la ciudadanía para que modere de forma estricta el consumo del líquido. Las proyecciones de normalización total del acueducto están directamente sujetas a la evolución del entorno meteorológico en la parte alta de la cuenca, por lo que una nueva precipitación en la zona montañosa podría retrasar los tiempos de estabilización previstos por los ingenieros.





